El Péndulo Agotado: Valparaíso y la Trampa de la Inercia
Guillermo Herrera Esparza
Director Espíritu Regional
Nuestra democracia tiene una coreografía bien ensayada: el cambio de mando. Es un ritual de bandas presidenciales y promesas de que, ahora sí, el rumbo cambiará. Sin embargo, tras décadas de este relevo político pendular —de la centro-derecha a la centro-izquierda y viceversa—, la sensación en los territorios no es de transformación, sino de un agotamiento estructural.
El problema es que el péndulo se mueve, pero el reloj del desarrollo parece haberse quedado sin cuerda. Hemos confundido la alternancia en el poder con el cambio de fondo. Mientras la política se enreda en discusiones de trinchera en Santiago, los niveles de bienestar que la ciudadanía anhela siguen estancados en una sala de espera que ya se hace eterna.
1. Un Estado que llega tarde (o no llega)
Lo que enfrentamos es una crisis de eficacia. Existe un desencanto creciente hacia la capacidad del Estado para resolver lo urgente y lo importante.
- En el corto plazo: La crisis de seguridad y el alza del costo de la vida asfixian el día a día.
- En el largo plazo: Las pensiones, la crisis hídrica y una salud pública que no da abasto siguen siendo asignaturas pendientes.
La ciudadanía ya no evalúa a los gobiernos por sus intenciones, sino por su capacidad de gestión. Cuando el Estado se percibe como un ente pesado, burocrático y desconectado, el escepticismo se convierte en el sentimiento dominante de la plaza pública.
2. La Región de Valparaíso: El motor descuidado
Este fenómeno golpea con especial dureza a nuestra región. No hablamos solo de una ciudad, sino de un eje estratégico nacional que va desde el despliegue logístico de San Antonio hasta la riqueza del Valle del Aconcagua y el dinamismo de la costa norte.
Nuestra región es el espejo de las contradicciones del país:
- Dualidad Portuaria: Tenemos en San Antonio y Valparaíso los puertos más importantes de Chile, motores que mueven el PIB nacional. Sin embargo, esa riqueza suele «pasar de largo», dejando en las comunas externalidades negativas, falta de infraestructura vial y una sensación de abandono por parte del nivel central.
- Vulnerabilidad Territorial: El desencanto se palpa en las zonas de sacrificio, en los campamentos que crecen en la periferia y en una gestión de emergencias que sigue siendo reactiva. Para un habitante de San Antonio que ve pasar los contenedores, o para un agricultor de Quillota sin agua, el cambio de gobierno se recibe con cautela, casi con sospecha.
3. El desafío: ¿Romper la inercia?
El nuevo ciclo que comienza no solo hereda un país dividido; hereda una fatiga democrática. El éxito de esta etapa no se medirá en discursos, sino en cuántas de esas promesas logran que el habitante de la Región de Valparaíso sienta que el Estado es un aliado y no un obstáculo.
Para nuestra región, el desafío es pasar de las visitas ilustres a la inversión real y la autonomía decidida. Necesitamos que el péndulo deje de oscilar en el vacío y empiece, finalmente, a mover los engranajes de un desarrollo que llegue a cada puerto, a cada cerro y a cada valle. Al final, la legitimidad de este nuevo gobierno dependerá de su capacidad de demostrar que el cambio no es solo de color político, sino de velocidad y sentido.